20 de diciembre de 2015

LOGOPEDAS Y MAESTRAS/ OS DE AUDICIÓN Y LENGUAJE (A.L.) Y ALGUNA COSA MÁS

 LOGOPEDAS Y MAESTRAS/ OS DE AUDICIÓN Y LENGUAJE (A.L.) Y ALGUNA COSA MÁS 


Queridas familias, me gustaría hablar de estas figuras tan poco conocidas y que sin embargo, son tan interesantes y nos pueden aportar tantos beneficios. Están muy relacionadas entre sí y son confundidas muy habitualmente, pero no son lo mismo. Para diferenciarlas, es básico empezar diciendo que, lo primero, todos/ as los que impartimos clase en los colegios somos maestros/ as. Lo que ocurre es que, en este caso, los/ as A.L. tenemos una especialización que nos capacita para tratar dificultades relativas al desarrollo del lenguaje y de la comunicación, más en su vertiente oral que escrita, pero también en ésta, teniendo en cuenta que estas problemáticas afecten de alguna forma o tengan repercusión sobre el ámbito académico. Comprenderéis la amplitud de los aspectos susceptibles de ser intervenidos en el aula de A.L., ya que el lenguaje no sólo es nuestra herramienta principal para socializarnos (y como decía Vigotsky, somos seres sociales) sino que además, es nuestro instrumento principal de aprendizaje y con el que afrontamos el currículo.



Por otro lado, es común que haya confusión entre el/la maestro/ a de A.L. y el/ la logopeda, porque además, en muchas ocasiones nosotros/ as mismos/ as como maestros/ as de A.L. nos autodenominamos incorrectamente logopedas. En este sentido, cabe decir que ser maestro/ a de A.L. no excluye ser logopeda (se puede tener ambos perfiles) pero ni es condición indispensable ni es lo mismo, aunque, como ya dije, sean figuras altamente relacionadas. Por un lado el/ la logopeda pertenece al ámbito clínico, no educa, rehabilita y en ningún caso se ocupa del abordaje curricular. Atiende a personas adultas, pero también los niños/ as pueden recibir este servicio. Entre los problemas más frecuentes de los que se ocupa el/ la A.L. que se encuentran en la escuela, encontramos las dislalias. Son las conocidas más popularmente como problemas de pronunciación. También son muy habituales los trastornos del espectro autista (TEA). Por otro lado, en los hospitales los/ as logopedas tienen una alta cifra de pacientes (que no alumnos/ as) aquejados de disfonías (se las suele conocer como ronqueras) y habitualmente entre los más mayores, aparecen las afasias (hablar en jerga ininteligible, incapacidad para evocar palabras, excepto automatismos –como las palabras malsonantes, los días de la semana, canciones muy aprendidas, etc-, para comprender los mensajes verbales, etc).

Existen los/ las logopedas en los hospitales ejerciendo hoy en día, a pesar de que en alguna ocasión me han consultado familias a las que les habían transmitido informaciones contrarias. Si bien esto es cierto, también lo es que son escasos/ as y las listas de espera largas, como os podréis imaginar. En mi opinión, esta condición poco favorable, los hace mucho más valiosos/ as por ser un bien escaso (aunque por supuesto, también hay buenos/ as expertos/ as que se dedican a ello en el ámbito privado). Necesitan más promoción, porque es un/ a profesional poco conocido/ a que, sin embargo, mejora nuestra calidad de vida y bienestar ayudándonos a restablecer, unas veces y a preservar, en otros casos, nuestras habilidades lingüísticas. Asimismo, estimaría la figura de los maestros/ as de A.L. como un privilegio. Hay más, pero es primordial dar a conocer su campo de acción apropiadamente y ofrecer consejos de actuación para casa, para poder dar una respuesta más adecuada al alumnado que requiere de su intervención. La clave para todo ello radica siempre en la colaboración entre todos los agentes implicados. Dentro de éstos, por tanto, la familia se presenta como el eje vertebrador, sin el que la intervención de la o el profesional tarda más en hacer efecto. Esto significa en última instancia, que sois fundamentales.



Otra diferencia destacada reside en que en los centros escolares la persona que determina si el alumno/ a debe ser atendido por el maestro/ a de A.L. es el orientador/ a, a través de una evaluación psicopedagógica. En sanidad, el encargado de hacer la valoración para derivar al servicio de logopedia es el/ la foniatra. De tal forma que en un ámbito valora un médico/ a, en otro un psicólogo/ a o psicopedagogo/ a. En cualquier caso, el terreno escolar y el clínico se necesitan mutuamente y con frecuencia, para completar una evaluación es preciso intercambiar datos. Reitero que la ayuda de las familias es esencial para ello, así como para completar la valoración. Por ello, en lo sucesivo, iremos introduciendo algunas sugerencias y propuestas de actividades para estimular el lenguaje desde casa (os daréis cuenta de todas las cosas que ya estábais haciendo al respecto, en ocasiones quizá sin habéroslo propuesto y también de alguna otra que, aunque con buena intención, no era tan acertada). Espero que os haya resultado esclarecedor e interesante y os animo a que indaguéis más sobre el tema.

Escrito por Elena García-Maestra de Audición y Lenguaje

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